miércoles, 23 de marzo de 2016

Por quién doblan las campanas, de Ernest Hemingway



En 1937 Ernest Hemingway viajó a España enviado por la North American Newspaper Alliance para cubrir en calidad de periodista la guerra civil española. Tres años más tarde, finalizada ya la contienda, empezó a escribir Por quién doblan las campanas. En julio de 1940, Hemingway había terminado de trabajar en el manuscrito y poco después, en el mes de octubre, el libro se publicó en la editorial Sribner and Sons y conoció un enorme éxito (que incluso incluyó una candidatura al premio Pulitzer).

Aunque a simple vista parezca una novela de amor con el trasfondo de una guerra, en realidad es mucho más que eso, ya que el autor a través de la ficción ha sabido plasmar muy bien el desarrollo de la guerra civil que tiene como protagonistas a un partisano llamado Robert Jordan que llega con la misión de destruir un puente para evitar la contraofensiva del bando nacional durante la batalla de Segovia y será allí donde conoce al amor de su vida María, una joven traumatizada que sufrió en carne propia la crueldad de los fascistas al igual que otras tantas mujeres republicanas y gracias al partisano volverá a sonreír. Robert a pesar de incumplir la segunda regla de oro para llevarse bien con los españoles que es dejar a la mujeres en paz acabará rendido a los encantos de María a la que llamará cariñosamente “conejito”, pero la guerra se interpone entre ellos y como nunca se sabe si habrá un mañana les llevará a vivir todo el amor en un día y una noche como si no hubiese un mañana.

 Junto a María conocerá a un grupo de anarquistas que luchan por la República que le ayudarán en su misión aunque no todos estén dispuestos a ello ya que la propia vida está en juego. Hemingway aborda el movimiento anarquista en su obra incluso se aprecian opiniones sobre los anarquistas que más bien parecen opiniones propias. Son malos tiempos y la guerra genera desconfianza sobre quien es capaz de traicionar y pasarse al otro bando suministrando información del bando contrario. Por ello, uno debe andar bien precavido y hablar menos de la cuenta.

Hemingway traslada a su novela muchas de las particularidades que rigieron durante la Segunda República y la guerra civil citando los periódicos más conocidos como “Mundo obrero”, “El Debate” o el “ABC” y algún personaje real como la Pasionaria. Se puede decir que en el relato se mezcla historia con política que tal vez respondan a las conversaciones que se colaban en las trincheras durante la guerra civil. Aunque es una novela ficticia la descripción relatada por el autor a través de los anarquistas sobre un episodio en un pequeño pueblo en que golpean primero a los hombres de la clase media y luego los arrojan por un precipicio se aproxima a la realidad de lo que ocurrió en una ciudad española durante la contienda que fue la famosa ciudad de Ronda (aunque de lo ocurrido fuera responsable una banda de Málaga) y de ello da cuenta Hugh Thomas en su libro “ La Guerra Civil Española”.

Incluso los protagonistas están inspirados en personajes reales, así para el papel de Robert está inspirado en el comandante Joseph Putz que destacó por su valiente actuación durante la defensa de Bilbao y luego fue comandante de la Segunda División del general Leclerc, más conocida como La Nueve y según su capitán Raymond Dronne se inspiró en este singular combatiente y así lo recoge Evelyn Mesquida en su libro “La Nueve, los españoles que liberaron París”. Para el personaje de María se inspiró en María Sans que conoció al escritor mientras trabajaba como enfermera en un hospital en el que se atendía a los brigadistas internacionales que combatían en el bando republicano y en ese hospital María Sans se enamoró de un brigadista sueco que bien pudo inspirar la novela de Hemingway.                   
      
Cabe destacar que Hemingway aparte de otros recursos estilísticos que incluían la utilización de arcaísmos, transliteraciones e incluso falsos amigos para dar la impresión de que el texto era una traducción al castellano, optó también por censurar las palabras malsonantes y sustituirlas por los términos “obscenidad” o “impublicable”, aunque cuando los personajes hablaban en español reprodujo dichas palabras sin censurar. En la traducción de Miguel Temprano García para la Editorial Lumen que fue la que me leí y que está basada en el texto de Scribner and Sons, se optó por respetar esta peculiaridad estilística del autor e incluir dichos términos entre corchetes.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Vida y destino de Vasili Grossman



Se trata de una gran novela cuya lectura puede resultar densa pero la genialidad de Vasili Grossman radica en el juego de varios personajes situados estratégicamente para dar vida a diversos momentos cruciales en nuestra historia transmitiendo todo tipo de sentimientos hasta desgarrarte el alma y una vez que pases la última página ya no vuelves a ser la misma porque su lectura te hace reflexionar sobre la condición humana y eso es lo que quiere transmitir Vasili a lo largo de la obra diferenciando entre los humanos y los inhumanos.  Empezando por la batalla de Stalingrado donde se decidió el destino del mundo y en particular la de miles de combatientes. Vasili narra el desarrollo de toda la contienda hasta el amargo final que supuso para el VI ejército de Paulus, cercados y abandonados a su suerte por Hitler al que no dudó en lanzar sobre los condenados de Stalingrado una lluvia de ascensos para que muriesen gloriosamente en sus puestos. Tal vez el mito creado por el Führer era más importante para el pueblo, para las futuras batallas, que las vidas de unos hombres aquejados de distrofia, congelados y cubiertos de piojos.

Mención especial merece la descripción tan detallada que hace el autor del funcionamiento de los campos de concentración nazis y a través de varios personajes sentirás en carne propia todo tipo de crueldades que tuvieron que soportar miles de personas cargadas en trenes como si fuesen ganado directos al matadero. La vida de los judíos bajo el fascismo era horrible y los judíos no eran ni santos ni malhechores, eran seres humanos. Mil sentimientos se adueñan de una cuando lee a la madre que escribe una carta desde un campo de concentración despidiéndose de su hijo. El niño separado de su madre que se abraza a una joven en el tramo final de su vida y dentro de una cámara de gas será el primero que deje de respirar porque los niños eran los primeros en morirse al igual que en las minas cuando el aire se intoxica son siempre las pequeñas criaturas, los pájaros y los ratones las que mueren primero y el niño con su cuerpecito de pájaro se había ido antes que ella y una vez sin vida al ser vaciados por los operarios de la cámara de gas nunca intentaban separar los cuerpos de los seres queridos estrechamente abrazados. 


Pero lo más impactante de la novela es a la hora de describir el régimen de terror de Stalin y por ello el autor no pudo ver en vida publicada su novela que fue censurada por el régimen soviético debido a la denuncia que hace en estas páginas sobre la figura de Stalin y la represión que llevó a cabo incluso con los mismos miembros de su partido. Bastaba una palabra suya para aniquilar a miles o decenas de miles de personas de la misma forma que bastaba una palabra suya para que se erigiesen edificios, edificaran ciudades y trazasen carreteras en la noche polar porque Stalin representaba a un gran Estado. Un gran Estado se había  encarnado en él, en su carácter, en sus costumbres. Vasili vuelve a dejar constancia de su gran capacidad como narrador describiendo a la perfección el funcionamiento de los gulags, la miserable vida de los prisioneros, sus sentimientos y lo más brillante de esta obra se halla a la hora de analizar y reflejar el comportamiento humano ante el miedo al Estado, al partido, a Stalin. A lo largo de la novela el autor hace hincapié en la colectivización del campo y la brutal represión llevada a cabo en 1937 como hechos que dejaron huella en el pueblo ruso al igual que la suerte de los judíos salvados por el Ejército Rojo, contra los cuales, en el décimo aniversario de la victoria popular de Stalingrado, Stalin descargaría la espada del aniquilamiento que había arrancado de las manos de Hitler.

Una obra maestra muy bien ambientada, los personajes perfectamente caracterizados y el final lo deja abierto porque como dice el autor nadie puede decir qué les espera, aunque sepan que en una época tan terrible el ser humano ya no es forjador de su propia felicidad y que sólo el destino tiene el poder de indultar y castigar, de ensalzar en la gloria y hundir en la miseria, de convertir a un hombre en polvo de un campo penitenciario. Sin embargo ni el destino ni la historia ni la ira del Estado ni la gloria o la infamia de la batalla tienen poder para transformar a los que llevan por nombre seres humanos. Ellos vivirán como seres humanos y morirán como seres humanos y lo mismo para aquellos que han muerto y sólo en eso consiste la victoria amarga y eterna del hombre sobre las fuerzas grandiosas e inhumanas que hubo y habrá en el mundo.